Fuente Mundo Gremial– De la cuarta a la B en tiempo récord: Camioneros, el “Verde” de los Moyano, aceleró sin freno, ganó la Primera C con un cabezazo agónico ante Ituzaingó y selló en 2025 su tercer ascenso en dos años, entre solidez deportiva, respaldo gremial y un ojo puesto en Viamonte.

El 2025 quedará marcado como el año en que el Club Atlético Social y Deportivo Camioneros dejó de ser una rareza del ascenso para convertirse en un actor de peso dentro del fútbol metropolitano. Con un nuevo ascenso bajo el brazo, estructura aceitada y respaldo político intacto, el “Verde” cerró una temporada que combinó resultados deportivos, decisiones estratégicas y un entramado de poder que trasciende largamente lo futbolístico.
En apenas dos años, Camioneros logró tres ascensos y un lugar en la Primera B Metropolitana. Un recorrido tan veloz como polémico, celebrado por sus hinchas y mirado con lupa por buena parte del ambiente.

El punto de partida del ciclo 2025 se explica en una decisión tomada a fines de 2024: abandonar el Torneo Federal A y apostar de lleno al esquema metropolitano de la AFA. Tras consagrarse campeón del Torneo Promocional Amateur —la categoría creada para unificar la vieja C y D—, la dirigencia encabezada por Pablo Moyano optó por la afiliación directa.
La jugada no fue ingenua. Menos viajes al interior, menos costos y mayor visibilidad política dentro de Viamonte. La normativa de AFA impide competir en dos categorías profesionales con rutas de ascenso paralelas, y Camioneros eligió la que mejor se ajusta a su geografía… y a su peso específico.
En el interior, la decisión dejó vacantes y más de un fastidio. En Buenos Aires, le abrió la puerta grande al club sindical.
Camioneros: Un equipo sólido y un ascenso trabajado
En lo futbolístico, Camioneros no regaló nada. Bajo la conducción de Federico Urciuoli, el equipo mostró una solidez poco habitual para un recién ascendido. Defensa firme, paciencia táctica y efectividad quirúrgica. Los números hablan solos: apenas 10 goles en contra en 26 partidos y la valla menos vencida del torneo.

El Apertura y la fase regular lo encontraron siempre arriba, incluso cuando llegaron tropiezos puntuales. La derrota ante Argentino de Rosario no desarmó el esquema. Al contrario, el equipo respondió con victorias clave ante rivales directos y consolidó su liderazgo.
El triunfo 1-0 ante Luján, el 23 de agosto, fue el quiebre emocional del torneo. Gol de Martín Duna, punta en soledad y mensaje claro: Camioneros no pensaba aflojar.
La final, la lluvia y el cabezazo eterno
La serie decisiva frente a Ituzaingó tuvo todos los condimentos. Derrota en la ida, clima hostil en la revancha y un arranque que parecía complicarlo todo. A los 14 minutos, el visitante se puso en ventaja y el global marcaba 3-1 en contra.

Ahí apareció el carácter. Mirko Coronel empató rápido, Nicolás Sainz puso el 2-1 y cuando los penales ya se asomaban, Nicolás González clavó un cabezazo de palomita en tiempo agregado. Final, ascenso y fiesta en el estadio Hugo Moyano de Esteban Echeverría.
Tercer ascenso en dos años. Un récord difícil de igualar.
Pablo Moyano y el club como proyecto central
Detrás del éxito deportivo hay una conducción clara. En 2025, Pablo Moyano decidió correrse del centro de la escena gremial y volcarse de lleno al club. Tras su salida de la cúpula de la CGT y el distanciamiento interno en el sindicato, Camioneros pasó a ser su principal proyecto político-deportivo.
Como presidente, Moyano supervisa obras, juveniles y decisiones estratégicas. Hugo Moyano sigue como presidente honorario y faro simbólico, pero la gestión diaria tiene sello propio.

La comisión directiva mantiene un perfil familiar y personalista, con presencia directa de hijos y dirigentes de extrema confianza. Incluso Nicolás Moyano fue parte del plantel que logró el ascenso, sumando un dato más al ADN “puertas adentro” del club.
Camioneros: Sindicato, caja y poder real
Camioneros no es un club tradicional. Funciona como una extensión social y deportiva del Sindicato de Choferes de Camiones. El financiamiento proviene del gremio y de su entramado mutual, lo que garantiza algo poco frecuente en el ascenso: sueldos al día, infraestructura de primer nivel y previsibilidad.
Ese respaldo genera ventajas claras, pero también suspicacias. En el ambiente futbolero se habla —en voz baja y no tanto— de una competencia desigual frente a clubes que sobreviven con rifas y cuotas sociales.
El crecimiento del club también se analiza en clave política. La relación histórica entre los Moyano y Claudio “Chiqui” Tapia sigue siendo un factor que despierta sospechas. Aunque hubo enfrentamientos públicos en el pasado, en 2025 Camioneros se alineó sin fisuras con la conducción de AFA, especialmente en la pelea contra las SAD.

A esto se suma el rol de Pablo Toviggino, hombre fuerte del ascenso y pieza clave en la ingeniería administrativa del fútbol argentino. Su cercanía con el club alimenta versiones sobre arbitrajes, reglamentos flexibles y decisiones excepcionales.
Las polémicas no son nuevas: doble competencia en 2024, arbitrajes escandalosos y una afiliación directa que aceleró tiempos. Nada probado, todo observado.
Nuevo DT y desafío mayor
Con el ciclo Urciuoli cerrado, la dirigencia apostó por Axel Clazón para 2026. La Primera B Metropolitana no perdona distracciones y exige planteles largos, billetera firme y cabeza fría.
Camioneros llega con todo eso. Lo que resta saber es si el modelo, tan eficaz hasta ahora, resistirá el salto de exigencia sin depender exclusivamente de su respaldo político y económico.

Camioneros no solo ascendió de categoría. Ascendió en influencia. En 2025 consolidó su identidad metropolitana, mostró un modelo de gestión ordenado y se posicionó como uno de los proyectos más ambiciosos del ascenso argentino.
Para el fútbol, es un competidor serio. Para el gremialismo, una vidriera. Para la política, una herramienta. Y para el periodismo, un caso que merece seguir bajo la lupa.
