Ramón, el mecánico de Urbasur que convirtió su experiencia en una herramienta para todos

En el taller de la UTN, entre repuestos, motores y un ida y vuelta permanente de preguntas, aparece Ramón. Mecánico de Urbasur y hoy instructor en los cursos de capacitación de la rama Remolques, comparte su experiencia con una humildad que contagia. “La verdad, un fenómeno. Los compañeros tienen una aceptación impresionante. Es algo nuevo para mí también, pero la llevamos bien y se está aprendiendo mucho de la parte práctica”, cuenta mientras observa a los alumnos trabajar sobre una unidad.

El método del curso es claro: teoría con el profesor, práctica con Ramón. “Cada clase tiene una planificación. El profe explica lo teórico y después tratamos de volcarlo a la unidad cuando hacemos las prácticas. Ahí es donde aparece lo que más sirve para el día a día.” Y los resultados no tardaron en verse. Varios trabajadores, según relata, ya solucionaron problemas reales aplicando lo visto en clase. “Eso te da satisfacción. Saber que lo que explicamos les sirve para el trabajo cotidiano.”

La relación con los compañeros fluye de manera natural. Hay consultas, debates y un acompañamiento permanente, incluso fuera del horario de clase. “Siempre que tienen una inquietud la comentan y la resolvemos entre todos. Algunos vienen con más conocimiento que otros, pero el que lo entiende lo repasa y el que no, lo aprende. El saber no ocupa lugar, y refrescarlo nunca hace mal.”

Ramón también destaca el respaldo de su empresa. “Vengo de Urbasur y la verdad que me brindan todas las comodidades para que pueda aportar mi granito de arena.” A eso se suma el trabajo conjunto con la conducción gremial. “La charla constante con la rama de remolque mecánico, con Lule González —secretario de Capacitación—, mis delegados y los supervisores que me recomendaron para ocupar este puesto fueron clave.”

Ya finalizando el Módulo 2, Ramón hace un balance que suena a orgullo colectivo. “Fue muy productivo. Los muchachos se desempeñaron muy bien en el montaje y desmontaje de piezas importantes del camión, aprendieron a evaluar y solucionar problemas que planteamos en la teoría.” Sabe también que el esfuerzo es doble: trabajar y estudiar. “Hay una exigencia por parte de la UTN. Ellos vienen cansados, o se van de acá al trabajo, pero igual ponen toda la voluntad para aprender y mejorar todos los días.”

Con la misma simpleza con la que habla y enseña, Ramón cierra la charla agradeciendo. Pero la gratitud, esta vez, parece ser compartida: la de cada trabajador que encuentra en estas capacitaciones una herramienta real para crecer.

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